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miércoles, 24 de septiembre de 2014
lunes, 22 de septiembre de 2014
112. Alteran las bacterias del intestino Los edulcorantes artificiales aceleran el desarrollo de la intolerancia a la glucosa
Un nuevo estudio revela que ciertas bacterias intestinales pueden inducir cambios metabólicos después de la exposición a edulcorantes artificiales. Los resultados, publicados en la revista Nature, muestran que dichas sustancias podrían acelerar la aparición de diabetes y obesidad.
Los resultados de este estudio sugieren una reevaluación del consumo masivo y sin supervisión de edulcorantes que existe en la actualidad. / Fotolia
Los edulcorantes artificiales, aconsejados por los nutricionistas como una ayuda para perder peso y prevenir la diabetes, en realidad podrían acelerar el desarrollo de la intolerancia a la glucosa y la enfermedad metabólica.
Esa es la principal conclusión de una investigación, publicada esta semana en la revista Nature, que sostiene que dicho efecto ocurre al cambiar la composición y función de la microbiota intestinal –la población de bacterias que residen en el intestino–.
Los experimentos, llevados a cabo en ratones y seres humanos, muestran que el uso generalizado de edulcorantes artificiales en las bebidas y los alimentos pueden contribuir al aumento de obesidad y diabetes que afecta a gran parte de la población mundial.
El uso de edulcorantes artificiales en las bebidas y los alimentos puede contribuir al aumento de la obesidad y la diabetes
Durante años, los expertos se han mostrado desconcertados por el hecho de que los edulcorantes artificiales no calóricos no parecían ayudar en la pérdida de peso. Es más, incluso algunos estudios han llegado a sugerir que podrían tener un efecto contrario.
El trabajo actual, liderado por los científicos del Instituto Weizmann de Ciencias (Israel) Eran Elinav y Eran Segal, ha descubierto que los edulcorantes artificiales, a pesar de no contener azúcar, poseen un efecto directo sobre la capacidad del cuerpo para utilizar la glucosa.
Así, la intolerancia a la glucosa –que por lo general ocurre cuando el cuerpo no puede hacer frente a grandes cantidades de azúcar en la dieta– es el primer paso hacia el síndrome metabólico y la diabetes en los adultos.
"Los resultados resaltan la importancia de la medicina personalizada y la nutrición para nuestra salud”, explica Segal. “El análisis integrado de nuestro genoma, microbioma y hábitos alimenticios podría transformar nuestra capacidad de entender cómo los alimentos y suplementos nutricionales afectan a la salud y al riesgo de enfermedad de una persona".
Edulcorantes para ratones
Durante el experimento, los investigadores dieron a los ratones agua mezclada con los tres edulcorantes artificiales más utilizados (sacarina, aspartamo y sucralosa) y en las cantidades permitidas por la Agencia estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).
Dichos ratones desarrollaron una mayor intolerancia a la glucosa en comparación con los ratones que bebieron agua o incluso agua con azúcar. Repitiendo el experimento con diferentes tipos de ratones y distintas dosis de edulcorantes se produjeron los mismos resultados.
A continuación, analizaron si la microbiota intestinal está involucrada en este fenómeno. Los expertos pensaron que las bacterias podrían reaccionar a los edulcorantes artificiales ya que el propio organismo no los reconoce como ‘alimento’. De hecho, los edulcorantes artificiales no son absorbidos en el tracto gastrointestinal, aunque al pasar por ahí encuentran billones de las bacterias de su microbiota.
Por otro lado, los investigadores trataron a los ratones con antibióticos para erradicar muchas de sus bacterias intestinales, lo que provocó una reversión completa de los efectos de los edulcorantes artificiales sobre el metabolismo de la glucosa.
Después, transfirieron la microbiota de ratones que consumieron edulcorantes artificiales a los ratones 'libres de gérmenes’, provocando una transmisión completa de la intolerancia a la glucosa en los ratones receptores.
Para los autores esto, en sí mismo, es una prueba concluyente de que los cambios en las bacterias intestinales son directamente responsables de los efectos nocivos para el metabolismo de su anfitrión. El equipo incluso encontró que la incubación de la microbiota fuera del cuerpo, junto con los edulcorantes artificiales, fue suficiente para inducir la intolerancia a la glucosa en los ratones estériles.
La incubación de la microbiota fuera del cuerpo, junto con los edulcorantes artificiales, fue suficiente para inducir la intolerancia a la glucosa en los ratones
Es más, una caracterización detallada de la microbiota en estos ratones reveló cambios profundos en sus poblaciones bacterianas, incluyendo nuevas funciones microbianas conocidas por inferir en ratones y seres humanos una mayor propensión a la obesidad, la diabetes y a complicaciones de estos problemas.
Conclusiones en seres humanos
Pero, ¿funciona el microbioma humano de la misma manera? Para probarlo, Elinav y Segal analizaron los datos recogidos de su Proyecto de Nutrición Personalizada, el mayor ensayo realizado en humanos hasta la fecha para conocer la conexión entre nutrición y microbiota.
De esta forma descubrieron una asociación significativa entre el consumo autoreportado de edulcorantes artificiales, la configuración personal de bacterias intestinales y la propensión a la intolerancia a la glucosa.
Después llevaron a cabo un experimento controlado, pidiendo a un grupo de voluntarios, que por lo general no tomaban alimentos endulzados artificialmente, para que los consumieran durante una semana y luego se sometieran a pruebas de glucosa y de composición de su microbiota intestinal.
Los hallazgos mostraron que muchos de los voluntarios habían empezado a desarrollar intolerancia a la glucosa después de solo una semana de consumo de edulcorantes artificiales.
De hecho, la composición de su flora intestinal explicó la diferencia. Los investigadores descubrieron dos poblaciones diferentes de bacterias del intestino humano, una que inducía intolerancia a la glucosa al ser expuesta a edulcorantes y la otra que no tenía ningún efecto al respecto.
Elinav cree que ciertas bacterias en los intestinos de las personas que desarrollaron intolerancia a la glucosa reaccionaron a los edulcorantes químicos mediante la secreción de sustancias que luego provocaron una respuesta inflamatoria similar a la sobredosis de azúcar, promoviendo los cambios en la capacidad del cuerpo para utilizar esta sustancia.
"La relación con nuestras bacterias intestinales es un factor clave en la determinación de cómo los alimentos que comemos nos afectan”, concluye. “En especial la relación entre el uso de edulcorantes artificiales –a través de las bacterias intestinales– y la tendencia a desarrollar los mismos trastornos que estaban diseñados a evitar, lo que exige una reevaluación del consumo masivo y sin supervisión que existe en la actualidad".
Referencia bibliográfica:
Jotham Suez, Tal Korem, David Zeevi, Gili Zilberman-Schapira, Christoph A. Thaiss, Ori Maza, David Israeli, Niv Zmora, Shlomit Gilad, Adina Weinberger, Yael Kuperman, Alon Harmelin, Ilana Kolodkin-Gal, Hagit Shapiro, Zamir Halpern, Eran Segal & Eran Elinav. Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota. Nature DOI: 10.1038/nature13793
viernes, 12 de septiembre de 2014
102. El marketing engañoso de la industria alimentaria: algunos ejemplos reales
Os invitamos a ver esta breve charla de 6 minutos a un grupo de profesionales con la promesa de exponer los trucos y curiosidades que usa la industria de la alimentación para incrementar sus ventas. Conforme avanza el vídeo, la vergüenza asoma en nuestras mejillas a la vez que lo hace en las de los asistentes. Merece la pena ver el vídeo y las caras de sorpresa y rechazo de los espectadores ante la sinceridad y el cinismo de la conferenciante que ofreció a los asistentes una charla que no esperaban oir.
Quien está detrás de la charla es la organización Compassion in World Farming. Y Kate Cooper era realmente una actriz actuando en el papel de experta en marketing para poder exponerles con frialdad y claridad cómo nos engañan para que compremos lo que no necesitamos y cómo nos manipulan para hacernos creer una producción idílica de alimentos que no se corresponde con la realidad. Nos lo advierte claro:
“La producción de alimentos actual es crueldad sistematizada a una escala masiva y nosotros solo tenemos éxito porque todo el mundo está dispuesto a mirar hacia otro lado”
Estos son los 3 secretos del marketing de alimentos que detalla en el vídeo:
Todo el mundo cree lo que pone la etiqueta pero conceptos como “natural”, “de granja”, “como lo hacía tu abuela” son engañosos.
Se ha asociado el progreso a la industrialización de la comida y esto tiene un precio (el 50% de los antibióticos en el mundo se usan en animales de granja).
La ignorancia voluntaria y protectora: los consumidores prefieren no saber de dónde vienen los alimentos
¿Piensas que no has sido engañado aún? Si te ha gustado el vídeo déjanos enseñarte otros casos algo más sencillos y que puedes encontrar en el supermercado. Por ejemplo, la legislación actual en España prohibe usar “artesanas” o “bio” si la producción no es realmente artesana o biológica. Pero las marcas encuentran cualquier truco, por tonto que sea (o quizás porque nos toman por tontos) para engañarnos. Mira estos dos ejemplos:
Como no puede ser Biocentury ahora lo llaman “Bicentury” (igual que Biofrutas, que pasó a ser Bifrutas).
Aún más “vergonzoso” es el caso de las Lays “Artesancis” ya que no pueden ser “Artesanas”. A pesar de ello, a penas modificaron su tipografía para engañarte y hacerte seguir leyendo “Artesanas”.
martes, 9 de septiembre de 2014
99. La lactancia modifica el sistema inmune más de lo que se creía DAVID A. MILLS
La dieta a edades tempranas modifica las bacterias del intestino
La información podría explicar por qué algunas personas responden de manera distinta a las vacunas o son más vulnerables ante un infección o enfermedad autoinmune
Los efectos de leche materna sobre el sistema inmunológico infantil podrían persistir mucho tiempo después de que la lactancia haya concluido, sugiere una investigación realizada en monos. Esta información podría ayudar a entender los efectos de una dieta temprana sobre la inmunidad y así explicar por qué algunas personas responden de manera distinta a las vacunas o son más vulnerables ante un infección o enfermedad autoinmune.
El equipo de la Universidad Davis de California (EE.UU.) Dennis Hartigan-O’Connor y Amir Ardeshir ha examinado los efectos de la lactancia materna como de la alimentación con leche artificial en la función inmunológica durante los primeros seis meses de vida de los monos bebé. Los investigadores se sorprendieron al ver que se desarrollaban dos tipos distintos de sistemas inmunológicos en los animales en función de si habían recibido leche materna o leches maternizadas cuando eran bebés.
Seis meses después
En el estudio que se publica en «Science of Traslational Medicine» se observan que las diferencias entre estos sistemas inmunes se prolongaron incluso inclusive seis meses después de que dejaron de ingerir leche materna y los animales comenzaron a recibir dietas idénticas.
Hartigan-O’Connor y su equipo rastrearon estas diferencias inmunológicas y las localizaron en las bacterias comensales del intestino, poblaciones de microorganismo que podrían formarse por una dieta temprana.
Salmonella
Así por ejemplo, los animales alimentados con leche materna desarrollan más de un tipo de célula inmunológica, denominadas células Th17, que se pensaba que eran importantes para la protección contra la infección invasora de la Salmonella. En teoría, los individuos que no than tenido una microbiota que fomente el desarrollo de dichas células a una edad temprana podrían ser menos capaces de resistir ante una infección sistémica de Salmonella más tarde, dicen los investigadores.
Se cree que la bacteria comensal intestinal produce compuestos que aumentan la inmunidad como un producto derivado de su metabolismo. En el estudio se ha visto que 6 de los monos de un año de edad que fueron alimentados con leche materna tenían poblaciones de bacterias comensales ricas y más diversas que los que lo fueron con fórmulas maternizadas. Por ejemplo, las bacterias Prevotella, eran más abundantes en los animales alimentados con leche maternal al año de edad, mientras que las bacterias Clostridium eran menos abundantes.
Los resultados sugieren que la bacteria comensal intestinal -que se forma por una dieta temprana- deja una huella duradera en el sistema inmunológico que podría afectar como una persona responde a una infección más tarde en la vida.
domingo, 7 de septiembre de 2014
98. Harinas sin gluten: esas grandes desconocidas
Muchas veces cuando un celíaco dice que no puede comer harina de trigo parece que es el fin del mundo y que no va a poder alimentarse nunca más. Eso no es cierto, por suerte para los celíacos, alérgicos al trigo y sensibles al gluten, existen muchas otras harinas que no llevan gluten y que pueden sustituir a la harina de trigo.
Existen muchas marcas que comercializan harinas específicas sin gluten, pero para aquellos que no queráis dejaros una fortuna en el supermercado tenéis muchas opciones de harinas hechas con otros cereales, frutos secos o leguminosas que funcionan muy bien y son algo más baratas.

Harina de arroz
Es una harina que no lleva gluten y por su alto contenido en almidón es ideal para utilizarla como espesante en las salsas. La harina de arroz es complicada de utilizar en exclusiva para hacer pan o masas que necesiten levar porque no tiene las suficientes proteínas, pero puede utilizarse mezclándola con otras harinas. Conserva muchas de las propiedades del arroz, por lo que tienen un alto contenido en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B.
Harina de maíz
Es una de las principales harinas que se utiliza como sustitutivo de la harina de trigo. Es un tipo de harina rica en minerales, hidratos de carbono y vitaminas B, E y A. Igual que la harina de arroz, puede combinarse para hacer pan o bien, utilizarse como un gran espesante de salsas.
Harina de teff
El teff es un tipo de cereal originario de Etiopia que no tiene gluten. Contiene los 8 aminoácidos esenciales necesarios para el ser humano y una buena cantidad de fibra. Es ideal para hacer masas que necesiten levar por su alta concentración de proteínas. Además, nutricionalmente es mejor que la harina de trigo.
Harina de mijo
El mijo es un cereal muy rico en magnesio, hierro y fósforo. Al igual que las harinas anteriores es sin gluten y aventaja al trigo en cuanto a su contenido en minerales y magnesio. Tiene más proteínas que el trigo, arroz o maíz y puede utilizarse para hacer pan sin gluten.

Harina de quinoa
La quinoa es ideal para las personas que hacen una dieta estrictamente vegetariana por su alto valor nutricional. Es fácil de encontrar en las herboristerias o tiendas de nutrición, a pesar de que son pocos los países que la cultivan. No contiene gluten y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y óseas.
Harina de trigo sarraceno
El trigo sarraceno es un pseudo-cereal, es decir su perfil nutricional es como una semilla pero se prepara y tiene la apariencia de un cereal. Contiene vitamina P que ayuda a prevenir los infartos, la hipertensión y las hemorragias. A pesar de llamarse harina de trigo sarraceno, no contiene trigo ni gluten y es prácticamente igual de nutritiva que la harina de trigo. Esta harina también se conoce como alforfón y en catalán es “fajol”.
Harina de amaranto
Su gran cantidad de proteínas, entre el 15 y el 18% del total de la semilla, lo han convertido en uno de los mejores cereales conocidos. Es un cereal recomendado para tratamientos de desnutrición y anemias, además es ideal para hacer masas y panes sin gluten.

Harina de garbanzo
Al igual que las harinas anteriores tiene un alto valor nutricional que la hace ideal para sustituir la harina de trigo en muchas recetas para celíacos. Se utiliza mucho en la India para hacer masas, además, los rebozados ganan en sabor si se hacen con esta harina.
Harina de soja
La harina de soja puede encontrarse en establecimientos especializados con grasas completas (donde se conservan todos sus aceites naturales) y “desgrasada” (eliminando todos los aceites durante el procesamiento, pero con más proteínas y calcio).Contiene mucho fósforo y funciona muy bien para hacer pan.
Harina de altramuz
El altramuz es un buen sustituto para las personas que no pueden tomar soja o gluten. Tiene un altísimo valor proteico que convierte a esta harina en una de las mejores para hacer pan.

Harina de almendras
Tiene un alto nivel de potasio y bajo de sodio, lo que ayuda a bajar el colesterol, regular la presión arterial, y a estabilizar los niveles de azúcar e insulina en el cuerpo. Además de ser sin gluten da un rico sabor a las pastas y panes.
Harina de castañas
Las castañas son unos de los frutos secos menos calóricos, ya quesu composición nutricional se parece más a la de los cereales que a la de los frutos secos. Las castañas son ricas en carbohidratos y tienen muy bajo contenido en grasas.
Como veis, seáis celíacos o simplemente estéis cansados de utilizar siempre la misma harina tenéis multitud de opciones que os harán disfrutar mucho en la cocina.
¿Cuál es vuestra preferida?
Fuente: blog.allergychef.es/harinas-sin-gluten-esas-grandes-desconocidas/
viernes, 5 de septiembre de 2014
97. Alimentos no lácteos ricos en calcio
Cuando pensamos en calcio, automáticamente se viene a la mente la imagen de la leche, el yogur, el queso, etc, pero no sabemos que existen muchos más fuentes de este nutriente esencial para nuestro desarrollo cotidiano. Conoce cuáles son los alimentos no lácteos ricos en calcio en el siguiente artículo.
Calcio para todos los gustos
El calcio no sólo está presente en los lácteos, esa sin dudas es una excelente noticia para los vegetarianos y veganos, pero además también para aquellos que tienen problemas para digerir la leche, por ejemplo, o para los que buscan una alternativa más a estos productos que provienen de la vaca o la oveja.
Los grupos alimentarios ricos en calcio son:
- bebidas y zumos vegetales
- vegetales de hoja verde
- frutos secos
- agua mineral
¿Cuáles son los alimentos no lácteos ricos en calcio?
- Plantas de hoja verde: son una de las fuentes de calcio más importantes que existe (mucho más que los lácteos), en especial, la col rizada que aporta 135 mg de calcio por cada 100 gramos de hoja cruda. A su vez, contienen provitamina A, vitaminas K y C. Es considerado un “super alimento”. Otras buenas opciones en este grupo son la acelga y la espinaca. Se puede consumir cocida con otras verduras, como relleno de tartas, en pizzas, en ensalada, en buñuelos, etc.
- Frutos secos: uno de los mejores en relación al calcio son lasalmendras, que tienen 264 mg de calcio por 100 gramos. También aportan magnesio, vitaminas E y B2 y manganeso. Sirven para reducir el colesterol. Otras alternativas son las nueces de Brasil (160 mg por cada 100 gramos) y las avellanas. Se las puede disfrutar como aperitivo o snack (un puñado entre comidas), para decorar productos de pastelería, como leches vegetales.
- Hierbas aromáticas secas: se utilizan en poca cantidad pero si tenemos la costumbre de añadirlas a todos los platos que preparamos, además de tener más sabor y aroma, recibiremos una buena cantidad de calcio. Se pueden consumir algunas de ellas como infusión. Las más recomendadas son el tomillo seco, el eneldo, la mejorana, la salvia, el orégano, la menta y la albahaca seca.
- Semillas de sésamo: cuando están tostadas aportan una gran cantidad de calcio. Se pueden utilizar para hacer tahini, una crema típica en la comida árabe. Nos ofrecen a su vez vitaminas B1 y B6, manganeso, magnesio y cobre. Espolvorea ensaladas, tartas, panes, zumos.
- Semillas de lino: son similares a las de sésamo en cuánto a la cantidad de calcio. El aceite es antiinflamatorio y combate la arterosclerosis. Puedes hacer pan casero con lino, por ejemplo, o espolvorear en zumos, batidos, tartas, ensaladas, salsas o cremas.
- Legumbres: son una excelente fuente de calcio (un 13% de su composición), sobre todo las alubias blancas o las judías negras. Tienen a su vez otras propiedades, como ser nivelar el azúcar en sangre y la presión sanguínea. No hay que abusar de ellas por ser flatulentas. Mezcla las legumbres con verduras para preparar estofados y guisos.
- Diente de león: es realmente beneficiosa para nuestro organismo, diurético y bueno para el hígado, gran antioxidante. Las hojas tiernas se pueden comer cocidas en ensaladas, como si fueraespinaca. Aporta más calcio que la leche (187 mg por cada 100 gramos), también puedes consumir las raíces cocidas.
- Naranja: es una de las pocas frutas que nos aporta una cantidad “interesante” de calcio, 65 mg por cada unidad. Además, como todos saben, es rica en vitamina C. Se consume también en licuados, batidos, ensaladas de frutas, tortas y otros postres.
- Quinoa o amaranto: se los conoce como “pseudo cereales” y se deben incluir en las dietas vegetarianas o veganas por su gran aporte de lácteos. El amaranto, por ejemplo, es la planta más nutritiva que existe, con un 18% de calcio. Mezclarlo con arroz es aconsejable para los que no beben leche. También se puede consumir como sopa o salteado con vegetales. La quinoa, por su parte, tiene muy buenas propiedades para el organismo, se puede consumir como milanesas, para tartas, etc.
- Cáscara de huevo: desde la antigüedad se dice que esta parte del huevo tiene una buena cantidad de calcio y ayuda en el metabolismo del mismo en el cuerpo. Lava el huevo sin rascar la cáscara, exprime un limón y deja caer el zumo sobre él. Macera por 12 horas, saca el huevo con una cuchara de madera y bebe el líquido resultante muy despacio.
Derribando mitos sobre el calcio
En la creencia popular, se dice que los lácteos son los alimentos que contienen más lácteos, que es el que mejor se absorbe por el cuerpo y que el consumo de leche está directamente relacionado a la prevención de la osteoporosis. La verdad sobre esto es:
En primer lugar, es preciso saber que el alimento que más calcio nos aporta son las semillas de amapola (con 1448 mgr por cada 100 gramos), luego sigue el alga awake (1380). La leche de vaca tiene solamente 120 mg, lo mismo que el yogur. Otras fuentes repletas de calcio son el alga kombu, el sésamo, lasoja, las almendras y la col rizada (más de 150 mg).
En segundo término, está comprobado que el calcio que mejor se absorbe es el de las algas, seguido por las hortalizas de hojas verdes, los frutos secos, las semillas oleaginosas, los cereales integrales y las legumbres. Luego viene la leche o los lácteos.
Por último, las investigaciones recientes han demostrado que a diferencia de lo que se cree, la leche puede causar osteoporosis si se consume durante toda la vida. Por ejemplo, en los países donde más se consume este lácteo (Suiza, Finlandia, Suecia y Holanda) hay más casos de esta enfermedad que ataca a los huesos. En las naciones donde menos se consume (Liberia, Camboya, Ghana, Congo), la osteoporosis es muy rara de encontrar.

Fuente: mejorconsalud.com
martes, 8 de julio de 2014
94. Www.glutenfreeshop.com Tu página libre de gluten
Interesantísima entrevista, en catalán, del neuro-inmuno-psicologo Xavi Verdaguer. El intestino es el segundo cerebro, y como el explica, los neurotransmisores son importantes para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Alimentación, estrés y actividad física.. Escúchalo, pincha aquí
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